Seguridad y vulnerabilidad: los métodos y riesgos de bloquear y eliminar chips RFID
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En un mundo cada vez más conectado, la tecnología de identificación por radiofrecuencia (RFID) se ha convertido en el motor silencioso e invisible que impulsa todo, desde el acceso con tarjeta de acceso y los pagos sin contacto hasta la gestión de inventario y el seguimiento de mascotas. Sin embargo, esta conveniencia generalizada viene acompañada de una creciente preocupación pública por la privacidad y la seguridad, lo que lleva a muchos a preguntarse: ¿cómo se pueden neutralizar estos chips?
Los métodos para interferir con los chips RFID generalmente se dividen en dos categorías: bloquear su señal o destruirlos permanentemente, lo que a menudo se denomina "matar".
Bloqueo: el escudo protector
El método más común y no destructivo para proteger un chip RFID es bloquear su señal. Esto no daña el chip pero crea una barrera que impide que sea leído por escáneres no autorizados.
La solución más sencilla es una funda o cartera con bloqueo de RFID. Estos productos están revestidos con una malla de material conductor, normalmente metal, que crea una jaula de Faraday. Esta jaula atrapa eficazmente las ondas de radio, evitando que cualquier escáner se comunique con el chip del interior. Para los entusiastas del bricolaje, incluso envolver una tarjeta en papel de aluminio puede proporcionar un efecto similar, aunque menos confiable.
"Para el consumidor medio preocupado por los carteristas digitales, una billetera blindada es la solución más práctica y legal", dice la Dra. Evelyn Reed, profesora de ciberseguridad en el King's College de Londres. "Aborda el principal temor de que se roben los datos de su tarjeta de crédito o pasaporte sin su conocimiento".
Matar: la solución permanente
El enfoque más extremo es desactivar o "matar" permanentemente un chip RFID. Esto es irreversible y inutiliza el dispositivo.
El método más directo es la destrucción física. Dado que los chips RFID contienen microchips y antenas delicados, aplastarlos, cortarlos o perforarlos con una herramienta afilada romperán los circuitos internos. Un fuerte golpe de martillo o un corte preciso con tijeras a través del chip (a menudo visible como un pequeño cuadrado plano debajo de la superficie de una tarjeta) suele ser suficiente.
Otro método implica una sobrecarga electromagnética. Si bien no es factible para la mayoría de los consumidores, existen zappers RFID de grado industrial que envían un potente pulso electromagnético (EMP) que fríe los componentes electrónicos del chip. Un método más accesible, aunque riesgoso e impredecible, es exponer el chip a un horno de microondas. ADVERTENCIA: Esto es extremadamente peligroso y no se recomienda, ya que puede dañar el microondas y representar un riesgo de incendio. especialmente si el chip RFID está incrustado en una tarjeta con una tira metálica o una batería.
La zona gris jurídica y ética
Si bien bloquear una señal RFID para proteger la privacidad personal es universalmente legal, el acto de desactivar permanentemente un chip entra en un territorio legal y ético complejo.
Destruir un chip incrustado en un producto de su propiedad, como una prenda de vestir de una tienda minorista, generalmente es una cuestión de elección personal. Sin embargo, matar un chip en una tarjeta de acceso propiedad de una empresa, en un libro de una biblioteca o, lo que es más grave, en un documento oficial del gobierno como un pasaporte, puede ser ilegal. La manipulación de un pasaporte, por ejemplo, suele constituir un delito penal.
"La tecnología para desactivar una etiqueta RFID está disponible, pero la legalidad de su uso depende del contexto", explica Michael Thorne, abogado de ética tecnológica. "Tienes derecho a proteger tu privacidad, pero no tienes derecho a destruir propiedades que no te pertenecen ni a eludir sistemas de seguridad legítimos. La línea entre seguridad personal y vandalismo es muy clara a los ojos de la ley".
A medida que la tecnología RFID continúa evolucionando y arraigándose más profundamente en el tejido de la vida diaria, el debate entre la comodidad que ofrece y la privacidad que potencialmente erosiona está lejos de terminar. Por ahora, se recomienda a los consumidores que utilicen métodos de bloqueo no destructivos para su protección diaria y que consideren las importantes ramificaciones legales antes de intentar "matar" cualquier chip que no sean de su propiedad inequívoca.


